21, 22 y 23 de junio 2017
ANU-AR. Asociación para las Naciones Unidas de la República Argentina
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Modelos ANU-AR
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Modelos ANU-AR

ANU-AR organiza Modelos de Naciones Unidas desde 2005 con gran éxito y repercusión fruto de la responsabilidad, rigurosidad y transparencia con la que encara cada edición. Esto se ve reflejado en el aumento constante de participantes provenientes de todo el paí­s y el exterior, y el brillante nivel de los debates generados sobre los principales temas de la agenda internacional.

ANU-AR tiene una visión particular sobre los Modelos de Naciones Unidas. Con sus años de experiencia en la materia y su dedicada pasión a dichos eventos ha desarrollado una manera propia de verlos y de comprenderlos. Su perspectiva no es la única ni resulta ser una verdad inapelable sobre el hermoso fenómeno de los MNU, es simplemente una manera de concebirlo, abierta constantemente a seguir nutriéndose.

ANU-AR vuelca aquí­ algunas de sus percepciones sobre el mundo de los MNU:

La atención al Delegado
Muchas personas pueden formar parte del Cuerpo de Autoridades de un Modelo, muchos pueden ser los mecanismos que se contemplen para agilizar las instancias de inscripción, mejorar las de asesoramiento, responder pronta y amablemente a toda inquietud, etcétera, pero ninguna buena atención puede completarse si no cuenta con el real conocimiento de lo que es ser un Delegado. Quienes forman parte de nuestro Comité Organizador han sido y continúan siendo Delegados, han vivido y siguen siendo activa parte del mundo de los MNU.

Conocen las necesidades del participante, entienden sus temores, sus dudas. Pueden tratar por igual con aquel que da sus primeros pasos en estas actividades como con aquellos que ya son largamente avezados en la materia. Comparten códigos, situaciones comunes, principios. Es una atención de Delegado a Delegado. Sin perder jamás la objetividad y el trato formal que amerita la situación, nuestras Autoridades saben imprimirle esa cuota de cordialidad y de calidad humana, que personaliza el trato y que hace tan fácil el inscribirse, el responder a dudas, el recibir una asignación de paí­s y el organizar prolijamente el viaje para esta inigualable experiencia.
El Modelo, primordialmente, como un espacio de formación integral
Esta aseveración se ha repetido hasta el cansancio y parece un cliché a estas alturas. Sin embargo muchos Modelos olvidan este principio rector y fundacional y se transforman en espacios de entretenimiento vací­o y de búsqueda de prestigio y contactos, cuando no menos en excusas para excursiones turí­sticas. Seamos claros. No tiene nada de malo aprovechar un viaje para ir a un Modelo, o ir al Modelo y complementarlo con la hermosa experiencia de conocer un paí­s nuevo, su cultura, sus comidas, su idiosincrasia. Eso es también algo clave y que enriquece a las experiencias ONU. Tampoco está mal que un Modelo sea divertido, nos entretenga, nos haga pasar un buen momento, nos llene de risas y anécdotas, que volvamos de él cargados de buenos amigos. Y tampoco es dañino que ampliemos nuestro marco de oportunidades al conocer gente de tantos lugares y de tan variada í­ndole. Todos esos elementos necesariamente deben ser parte de un Modelo de Naciones Unidas. Pero eso sí­, nunca debe olvidarse que tras esta actividad existe primordialmente un FIN EDUCATIVO. Un Modelo es una actividad lúdico-académica, su objetivo es pedagógico, es constructivo y busca la formación integral del individuo. Si ANU-AR organizara un Modelo sin esos objetivos estarí­a alimentando que se tratase sólo de un evento realizado para las demás actividades mencionadas. Cuando alguien organiza un Modelo su meta debe ser la de brindar el más apto y rico marco de formación integral, el resto de los elementos (el turí­stico, el lúdico, el social, el de prestigiado, el relacionista, etcétera) vendrá indefectiblemente de la mano para hacer aún más inolvidable la experiencia.

Y es a partir de esta idea por lo que en ANU-AR nos esforzamos año a año para brindar al Delegado los más interesantes y actuales tópicos, las más innovadoras comisiones y sistemas de juego, las mejores Autoridades, los más capacitados y voluntariosos evaluadores, el más profundo asesoramiento académico, los más prácticos reglamentos y mucho más. Y nos esforzamos para que todo ello vaya en función de la formación académica y humana del participante. Si alguien se va de un Modelo sin haber aprendido algo o habiendo integrado un valor negativo, entonces el fin no se ha alcanzado.

Todas nuestras actividades están pensadas y diagramadas hasta en sus mí­nimos detalles para favorecer la posibilidad de que el Delegado regrese a su hogar con nuevos conocimientos útiles, con una perspectiva más abierta y formada sobre la realidad que lo circunscribe, con valores humanos y ciudadanos más desarrollados, con sus habilidades potenciadas y con el interés de adentrarse en más cuestiones del mundo que integra.
La evaluación de los participantes
ANU-AR considera fundamental una metódica y concienzuda evaluación de los participantes. En especial quien conoce el mundo de los MNU, quien ha sido Delegado y Autoridad en múltiples ocasiones, puede saber qué cosas deben calificarse en un participante y de qué manera calificarlo correctamente. ANU-AR toma muy en serio la instancia de evaluación de sus participantes, de allí­ que su Comité Organizador esté integrado por expertos en la materia, reconocidos nacional e internacionalmente por sus capacidades como Delegados y como Autoridades. De allí­ que sus métodos de evaluación sean exhaustivos, tomados con gran responsabilidad y aplicados con sumo esfuerzo. Desde ya, no sólo se requiere experiencia en Modelos sino también una voluntariosa y disciplinada capacitación en las temáticas que se abordarán y allí­ también hacemos hincapié. Por eso las cuantiosas ejercitaciones académicas que nuestras Autoridades realizan en los meses previos al
evento.

¿Y por qué es tan importante evaluar al participante? Es la manera en la que ANU-AR puede devolver, de alguna manera, el esfuerzo académico que han hecho cada uno de esos Delegados. Es la forma en la que se valora su trabajo y preparación, a partir del examen serio y riguroso. Esa detallada evaluación permite varias cuestiones fundamentales:

a) Poder brindar una devolución precisa y constructiva de su performance al Delegado. Todo aquel que lo solicite, apenas concluido el Modelo y en los dí­as posteriores, contará con Autoridades diligentes que responderán a sus consultas, que los asesorarán, les realizarán recomendaciones y les plantearán los aciertos y falencias de su participación académica. Todo ello en rigor de que el Delegado pueda seguir creciendo en todos sus emprendimientos académicos.

b) Premiar el mérito académico y el esfuerzo. Una correcta evaluación permite realizar un justo reconocimiento de los más destacados Delegados. El distinguir a quienes lo merecen se reviste de una múltiple riqueza: en primer lugar es darle el crédito y el apoyo a quien se ha esforzado y destacado, motivándolo a seguir mejorando; y en segundo lugar representa la posibilidad de que el resto de los participantes vean en el Delegado distinguido una pauta o referente para guiar sus acciones en venideras oportunidades, de allí­ la importancia de que se premie a quienes realmente lo merezcan.

La importancia de la evaluación se encuentra en los puntos expresados. Su fin es pedagógico y jamás debe entenderse como el mero medio para asignar Distinciones a los Delegados más destacados. De la misma manera la Distinción tampoco es un fin en sí­ mismo. Su valor radica en todo aquello que ha ganado en su formación integral el Delegado que lo obtiene, radica en su efecto motivador y radica en la justicia con la que se aplica.
ANU-AR rechaza absolutamente toda premiación que carezca de valor pedagógico, toda premiación que alimente la competencia vací­a y sin objetivos educativos, toda premiación que nutra la deslealtad en el juego y los principios amorales. Una Distinción no debe suponerse como el objetivo principal a alcanzarse en un Modelo y menos si éste se consigue a cualquier precio. La verdadera riqueza es la que se obtiene en el proceso formativo camino al Modelo, es la experiencia académica, social y humana que representa el propio Modelo y son las amistades que durante él se cosechan y persisten en el tiempo luego del evento. La Distinción es sólo un hecho anecdótico que vendrá a simbolizar el esfuerzo realizado, los conocimientos adquiridos y los sanos principios aprehendidos y demostrados, sin ello no cuenta con valor alguno.
El marco en el que se desarrolla un Modelo
Un buen Modelo no debe calificarse meramente por el lujo de los recintos en los que se sesiona, por la parafernalia que ocasionalmente rodea a estos eventos ni por los servicios prestados al participante que en nada modifican el curso de la actividad académica; todo ello debe entenderse como un elemento más que viene a engalanar la experiencia, pero jamás como un determinante de la calidad del Modelo. El mejor Modelo puede ser fruto del esfuerzo de muy pocas personas con muy pocos recursos. Las grandes experiencias pueden suceder por igual en el mismo recinto de la Asamblea General de la ONU como en una pequeña aula de colegio. Buen Delegado es aquel que no se deja llevar por la superfluidad deslumbrante de una actividad sino por sus valores formativos. Allí­ radica la verdadera calidad.
Dinámica de juego
Quien conoce profundamente los Modelos sabe que habitualmente se cometen muchos errores en la esfera de la dinámica. ANU-AR, fiel a su creencia de obtener el mayor usufructo educativo del evento, se esfuerza por lograr que se privilegie el debate por encima de otras cuestiones. Algunos Modelos cometen la falta de llenar abusivamente sus comisiones haciendo muy difí­cil que todos los Delegados puedan participar. Luego de meses de estudio algunos pueden intervenir apenas una o dos veces, siendo todo un despropósito. Una comisión con muchos participantes no significa necesariamente que sea una buena comisión. ANU-AR dispone cupos limitados de participación, variando según el tipo de cada comité. Ello permite que los Delegados tengan mayor cantidad de intervenciones y que puedan expresar con mayor amplitud todo lo que han aprendido a lo largo de su preparación para el Modelo.

Otro aspecto que dinamiza un Modelo son sus reglamentos y la forma de aplicación que de ellos hacen las Autoridades. Mucha veces los reglamentos pecan de complejos, abusan de la norma, se muestran tan protocolares, tan laberí­nticos, tan abrumadoramente burocráticos que no cumplen con su objetivo central, que es el de facilitar el diálogo para que todos podamos disfrutar de un debate más rico y constructivo. Cuando un reglamento o una Autoridad obstaculizan este objetivo, se está cometiendo un yerro. Un reglamento recargado de normas y tecnicismos no es necesariamente un buen reglamento. Si es aplicado con extrema severidad sin meditar si la acción va o no en desmedro de la riqueza del debate, también se comete un error. De allí­ la importancia de Autoridades capacitadas que hagan correcta interpretación de las normas y que sepan aplicarlas en tiempo y forma privilegiando la dinámica del juego. De allí­ la importancia de contar con reglamentos que primen el debate y que sean hechos pensando en el participante. Los reglamentos ANU-AR son confeccionados por nuestro Cuerpo de Autoridades experto, compuesto por avezados Delegados. Quizás nuestros participantes extranjeros se sientan al principio extrañados con algunas de nuestras normas, pero prontamente comienzan a comprender la utilidad de ellas y como nutren notoriamente el debate. No se trata de ahorrar reglas, se trata de usar las imprescindibles, las que realmente favorezcan el debate, y aplicarlas juiciosamente y con criterio.
Innovar. Aprender mientras nos divertimos
ANU-AR cree que parte de hacer mejor sus Modelos consiste en sumarles herramientas para hacerlos no sólo más educativos sino también más didácticos y entretenidos. Cuando el Delegado disfruta del juego, se siente atraí­do e interesado por su dinámica y modalidad, es mucho más probable que aprenda más y que lo haga divirtiéndose. De allí­ que uno de nuestros objetivos sea una constante renovación de nuestros Modelos. El innovar y traer nuevos formatos de juego permite además adentrarse en mundos diversos, navegar por perspectivas poco exploradas y conocer sobre cuestiones no abordadas normalmente. ANU-AR acepta el desafí­o vanguardista y se esfuerza por traer a sus Delegados nuevas opciones. Muchas de las que ha implementado no son sólo únicas a nivel nacional sino que no han sido jamás implementadas antes a nivel mundial.
El Modelo como construcción colectiva e interactiva
Un Modelo es una construcción colectiva, su éxito no depende simplemente del trabajo de sus organizadores, sino también de la voluntad de sus Delegados. No debe entenderse como apenas un servicio prestado por quienes lo coordinan. Un Modelo es un espacio de formación, de generación de conciencia y de debate con miras a encontrar respuestas a los grandes problemas de la agenda global. Todo ello no se lograrí­a si no aportasen su grano de arena tanto las Autoridades como los participantes, e incluso los docentes que pudieran haber acompañado en el proceso preparativo. Sin el esfuerzo y el estudio de los Delegados no hay buen Modelo. Ellos son parte fundamental del evento y son también los que más aportan a enriquecer el juego.

Un Modelo de Naciones Unidas no es una pelí­cula que podamos ir a ver al cine, ocupando una butaca y dejando que los hechos sucedan ante nuestros ojos. En un Modelo todos somos protagonistas, todos formamos parte activa de su construcción. De la interacción entre participantes y de estos con las Autoridades nacerá la dinámica del juego y obtendremos de él los mejores frutos.

Por igual Autoridades y Delegados aprenden en cada Modelo, cada uno a su manera y desde perspectivas distintas, pero todos lo hacen, nutriéndose de los otros y creciendo a partir de la interacción.
Criterios de Evaluación de ANU-AR
Para seleccionar a las Delegaciones más destacadas por su desempeño, el Jurado de cada simulación organizada por ANU-AR tiene especialmente en cuenta los siguientes í­tems:

Criterios fundamentales:
1) El conocimiento sobre los tópicos a debatir.
2) La coherencia con la que se interprete la postura polí­tica del Estado a representar.
3) Las aptitudes y actitudes a la hora de la negociación; el liderazgo y la coordinación del
    grupo.
4) La oratoria.

A ello deben sumársele los criterios complementarios, tan importantes como los anteriores, y que el Delegado no debe soslayar:
• Respeto por el Reglamento y cabal conocimiento del mismo.
• Respeto a las Autoridades del Modelo y al resto de los Delegados.
• Respeto por las normas de Ceremonial y Protocolo.

Observaciones:
Otro criterio que el Jurado, en ciertas ocasiones, podrí­a llegar a utilizar, es la cantidad de Modelos que un Delegado tenga por experiencia.

• Seminarios y Conferencias.
• Revista Ágora Internacional.
• Proyectos de Desarrollo Social.
• Modelos de Naciones Unidas.

Más información
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